—Te lo advertí, África —declaró Asherad—. Te di una oportunidad para que cuidaras del cachorro. Te dejé claro que, si volvía a notar que no estabas capacitada para hacerlo, te lo quitaría nuevamente y lo alejaría de ti. Y esto —añadió, recorriendo la habitación con la mirada— es una prueba más que suficiente. Todo este arrebato tuyo, esta pérdida de control, esta locura… has destrozado prácticamente la habitación. Observa a tu alrededor. ¿De verdad esta es la alcoba que corresponde a la Luna de