Asherad alcanzó a percibir el movimiento en la puerta justo a tiempo. Se quedó quieto de pronto, clavando la mirada en la madera como si esperara verla abrirse en cualquier segundo.
Aquella pausa repentina no pasó desapercibida para Sigrid.
—¿Ocurre algo, Alfa? —preguntó ella con voz entrecortada, todavía agitada, confundida por la brusca interrupción.
Asherad no respondió enseguida. Tras unos segundos de silencio, se apartó de ella con decisión.
—Por hoy será suficiente —dijo finalmente.
Se al