Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer llegó con la inevitabilidad de una sentencia. Aryanna permanecía de pie frente al escritorio de caoba donde Silvain la observaba con esa calma terrible que había aprendido a temer más que sus arrebatos de furia. La USB descansaba entre ambos como una granada sin detonar, pequeña y letal.
—¿Eso es todo? —preguntó él, su acento francés más pronunciado en la quietud del estudio. No había g







