—No vuelvas a decir eso.
Aryanna no miró a Emilia.
No pudo.
La frase de su hermana acababa de quedarse en el pasillo de la clínica como una lámpara encendida sobre algo que Aryanna llevaba horas intentando no ver.
Ve para descubrir si alguna parte de ti firmó porque quería quedarse.
Silvain estaba a mitad del camino hacia el consultorio, con la gasa en la ceja, la mano aún apoyada en la pared y el rostro demasiado quieto. Matías no dijo nada. Céline tampoco. Hasta la doctora Renata, que parecía