Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia había empezado cuando el Mercedes negro atravesaba las rejas de la mansión Beaumont.
Aryanna observaba las gotas deslizarse por la ventanilla, hipnotizada por su recorrido errático. Cada una parecía llevar consigo un fragmento de la noche que acababa de vivir: el olor a desinfectante del hospital, el rostro pálido de su madre conectada a monitores que pitaban con regularidad mecánica, la voz de la doctora Ramírez explicando t&e







