Mundo ficciónIniciar sesión―Entonces que aprenda a no tocarla hasta que yo decida morder.
Emilia guardó el sobre blanco contra su pecho como si fuera un animal pequeño y feroz.
Nadie se rió.
Ni siquiera Céline.
La lámpara de B-12 estaba apagada, pero la sala parecía tener demasiada luz. Luz sobre la pared llena de frases. Luz sobre la silla reparada. Luz sobre la planta espinosa que custodiaba preguntas. Luz sobre Aryanna, que sentía la frase







