Mundo de ficçãoIniciar sessão―Si quieren hablar de restaurar después del encierro, que empiecen restaurando su programa sin usar mi nombre como cerradura.
Lidia guardó silencio al otro lado de la llamada.
No porque no hubiera entendido.
Porque, probablemente, estaba sonriendo de esa forma suya que no abría la boca, pero sí afilaba el ambiente.
―Se lo diré igualito ―respondió al fin.
―No ―dijo Aryanna.
Emilia levantó la cabeza.







