Mundo de ficçãoIniciar sessão―Abra ese correo aquí, delante de mí, porque si alguien quiere usar el apellido Beaumont para ensuciar mi trabajo, hoy va a aprender que yo ya sé distinguir un nombre de una cadena.
Daniel Ríos se quedó inmóvil con el sobre en la mano.
Lidia Mendoza no.
Ella tomó el sobre, lo puso sobre la mesa de trabajo y le señaló una silla al muchacho con la barbilla.
―Siéntese antes de que se desmaye encima







