El comedor se había convertido en un campo minado de silencios. Isabella observaba el plato frente a ella, moviendo distraídamente los vegetales con el tenedor mientras sentía la mirada de León sobre ella. La cena transcurría en una calma tensa, como si ambos esperaran que el otro hiciera estallar la bomba de palabras que llevaban conteniendo durante días.
—¿Piensas jugar con la comida toda la noche? —preguntó León, su voz grave rompiendo el silencio como una piedra arrojada a un estanque.
Isab