Mundo ficciónIniciar sesiónEl alba teñía el cielo de tonos dorados y carmesí cuando me aventuré fuera de la tienda. El aire aún estaba impregnado con su esencia, como si la noche anterior hubiera sido más que un sueño. Apreté el mechón de cabello entre mis dedos, sintiendo su suavidad como una prueba tangible de su presencia.
— Eirik estuvo aquí, lo trajiste a mí cuando más lo necesitaba. – suspiré.Por un momento me sentí conectada a lo infinito, lo que había vivido con Eirik había sido






