Deseaba que Eirik me abrazara y hallar refugio en sus brazos, pero algo no estaba bien, lo que veía era tan real como imposible. ¿Cómo podría Eirik cruzar el muro de vigilancia de los guerreros? Aunque su madre pudiera ayudarlo, no me parecía sensato que viniera a mi aldea arriesgándose y poniéndome en peligro a mí también.
Él se detuvo, como si pudiera sentir mi duda.
—¿Qué pasa, Lyra? Soy yo.
Quería creerle. Necesitaba hacerlo. Pero algo dentro de mí, una v