El claro estaba bañado por la luz plateada de la luna. Cada hoja, cada rama, parecía brillar con un resplandor etéreo, como si el bosque entero supiera que algo importante estaba por suceder.
Mi corazón latía con fuerza mientras me acercaba al lugar donde había compartido momentos maravillosos con Eirik.
Me detuve bajo el gran roble que nos había visto reír y soñar. Cerré los ojos por un instante, aspirando el aroma de la noche, sintiendo cómo el perfume de mi ma