El viento helado atravesaba mi tienda, y el sonido de las hojas agitándose en los árboles parecía susurrarme secretos que no lograba descifrar. La sensación de que alguien, o algo, me observaba desde afuera era ineludible.
Me aferré con fuerza a las mantas, tratando de calmar mi respiración, pero no podía ignorarlo: el peso invisible seguía ahí, aplastándome el pecho.
Escuché de nuevo los pasos. Ligeros, insistentes. Rodeaban mi tienda con movimientos lentos, calc