Las decisiones no siempre se sienten en el momento en que se toman.
A veces…
llegan después.
Como una onda que se expande.
Silenciosa al inicio.
Imparable cuando alcanza todo.
Esmeralda lo sintió antes de entenderlo.
No fue una llamada.
No fue un mensaje.
Fue una sensación.
Esa incomodidad inexplicable que se instala en el cuerpo cuando algo no está bien… aunque aún no tenga forma.
La mañana había comenzado aparentemente normal.
Demasiado normal.
Y eso…
ya era sospechoso.
Los pasillos se sentía