Al regresar al piso 40, el ambiente en la planta presidencial era el de un cuartel general en plena campaña bélica. Las secretarias y los analistas de riesgo se movían entre los cubículos con pasos rápidos y carpetas digitales bajo el brazo, mientras el murmullo de las pantallas que transmitían los índices financieros de la capital llenaba el pasillo principal. Esmeralda cruzó el umbral de su despacho con la mirada al frente, ignorando las miradas de soslayo de su equipo, quienes intentaban ad