El nombre cayó sobre la madrugada como un trueno.
Isabella Devereux.
Esmeralda sintió que el mundo desaparecía bajo sus pies.
No.
No podía ser.
Ella era Esmeralda Villarreal.
Siempre lo había sido.
Las fotografías de su infancia.
Sus recuerdos.
Su vida.
Su familia.
Todo gritaba lo contrario.
Y, sin embargo...
Todo lo que habían descubierto durante las últimas semanas también parecía imposible.
Y había resultado ser real.
Emilio tomó su mano con fuerza.
Como si quisiera impedir que se rompiera.