El tiempo se detuvo.
Nadie respiró.
Nadie habló.
Las palabras de Leónidas parecían imposibles de comprender.
"La niña que desapareció fuiste tú."
Esmeralda lo observó fijamente.
Y por primera vez en toda aquella historia sintió verdadero miedo.
No miedo de Leónidas.
Miedo de la verdad.
Porque algo dentro de ella...
Algo muy profundo...
Reaccionó.
Como si una parte olvidada de su memoria hubiera escuchado aquellas palabras.
—Eso no es cierto.
susurró Emilio.
Su voz sonó firme.
Protectora.
Pero i