El teléfono cayó de la mano de Gabriel.
El golpe resonó sobre la piedra húmeda del cementerio.
Pero nadie se movió para recogerlo.
Porque las palabras seguían suspendidas en el aire.
"Tenemos a Valentina."
Esmeralda sintió que el corazón se detenía.
Valentina.
La mujer que hasta hacía unos meses era solo una desconocida.
La mujer que regresó a Aurelia.
La mujer que había puesto de cabeza su vida.
Y que ahora, de alguna manera, estaba unida a ella por un destino imposible.
—¿Quién era?
preguntó