Los preparativos estaban terminados.
Después de semanas de trabajo secreto, Emilio observó el resultado desde la colina favorita de Victoria.
Miles de luces diminutas iluminaban el sendero.
Las flores blancas se extendían hasta donde alcanzaba la vista.
Las fuentes reflejaban la luz de cientos de velas flotantes.
Y sobre el pabellón de cristal, una enorme cúpula transparente permitiría contemplar las estrellas durante toda la noche.
Era hermoso.
Pero para Emilio todavía faltaba algo.
Mir