Los agentes de la policía federal comenzaron a desplegarse por el piso 42, asegurando los accesos y tomando las declaraciones iniciales de los empleados de seguridad que Ricardo había retenido en el vestíbulo. El ruido de las botas tácticas y las transmisiones de radio de onda corta creaban un contrapunto caótico con la paz del amanecer que terminaba de consolidarse tras los ventanales.
Pero para Esmeralda, el mundo entero se había reducido al espacio entre ella y Emilio.
Lentamente, llevó u