Abrumada por la inmensidad de la “Estrella del Alba”, pero también profundamente conmovida por cada detalle preparado para ella, Esmeralda dejó escapar una respiración lenta mientras recorría la sala principal.
La ciudad de Aurelia brillaba al fondo como un océano de luces.
Y por primera vez en mucho tiempo…
el silencio no se sentía vacío.
Emilio permanecía cerca de los ventanales, observando discretamente cómo ella intentaba asimilar su nueva vida.
La tensión de los últimos días seguía instala