El aire dentro del departamento se volvió irrespirable.
Valeria permanecía sentada en el sofá, completamente destruida, mientras la lluvia golpeaba las ventanas como si la ciudad misma estuviera anunciando una tragedia.
—¿Qué… qué significa eso? —preguntó con la voz quebrada—. ¿Qué quieres decir con que Emilio está fuera de control?
El licenciado Arriaga sostuvo su mirada unos segundos.
Y entonces habló con una frialdad que le heló la sangre.
—Que si Ricardo no estuviera bajo custodia policial…