~MAKSIM~
Levanté una ceja intrigado y en mi garganta retumbó un gruñido animal, hambriento.
—¿Y por qué no me das mi premio entonces? —ronroneé, impaciente, sí. Muy impaciente por obtenerlo.
—Vamos adentro —respondió y dio una mirada rápida alrededor—. Dentro de este automóvil será muy incómodo dártelo.
Mis expectativas se elevaron hasta la mismísima estratósfera y me sentí más impaciente aún. Mi polla ya estaba dura y palpitante. No sabía qué me esperaba exactamente y, viniendo de Alessia Card