~ALESSIA~
El Maclaren negro de Maksim rugió por las calles de Chicago como una bestia elegante y peligrosa, abriéndose paso entre las luces de la ciudad mientras los otros vehículos que conformaban nuestra escolta nos seguían de cerca. Él conducía con una sola mano apoyada sobre el volante, relajado en apariencia, aunque yo ya había aprendido que Maksim Volkov jamás estaba realmente relajado. Siempre había tensión debajo de su piel. Siempre había algo feroz agazapado dentro de él.
Yo lo observa