~ALESSIA~
Subí las escaleras prácticamente huyendo, pero con una sonrisa traicionera peleando por instalarse en mi boca y una adrenalina deliciosa recorriéndome el cuerpo de pies a cabeza.
Dios santo. Sentía el corazón acelerado y las piernas ligeramente débiles, no por cansancio, sino por lo peligrosamente cerca que estuve de quedarme allí abajo con Maksim y dejar que hiciera conmigo todas las cosas indecentes que quisiera hacerme.
Pero no.
No podía. Todavía no.
Porque si algo había aprendido