Mundo ficciónIniciar sesiónEl poder no se da. Se toma cuando nadie está mirando.
El ejército que se extendía ante ellos no era una sorpresa. Era una declaración. Hileras perfectas de soldados con armaduras relucientes bajo el sol matutino, estandartes de Elaria ondeando con una arrogancia que cortaba el aire como cuchillas. Lo que sí sorprendió a Cassian fue la figura que cabalgaba al frente, su postura tan erguida y comandante como si hubiera nacido para ello.
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