Mundo ficciónIniciar sesiónEl poder no espera edad. Solo oportunidad.
El bebé flotaba a cinco metros de altura, suspendido en el aire como si las leyes de la gravedad fueran meras sugerencias que había decidido ignorar. Una luz dorada emanaba de su pequeño cuerpo, pulsando con cada latido de su corazón diminuto, creando ondas de energía que hacían vibrar las hojas de los árboles circundantes.
Aria sintió cómo sus rodillas tocaban la tierra h&u







