Mundo ficciónIniciar sesiónCuando decides tener un bebé para que tu hija condenada pueda transferirle vida al morir, descubres que el amor maternal calcula en ecuaciones que rompen el corazón.
Aria se miraba al espejo del baño privado, las manos temblando mientras sostenía la pequeña vara que confirmaba lo que ya sabía. Dos líneas. Claras. Definitivas. A los cuarenta y cinco años, embarazada otra vez.
No era accidente. Nada en su vida lo era ú







