Daniel Morales llegó al mundo un martes a las tres y cuarenta y dos de la mañana en el hospital de Burlington, Vermont, gritando con la fuerza de alguien que tiene muchas cosas que decir y que no piensa esperar a que le den permiso.
Valentina llevaba catorce horas de parto.
Catorce horas que empezaron con una contracción a la una de la tarde del lunes mientras acomodaba libros en la sección de novela romántica de Maple & Page, lo cual le pareció una ironía tan brutal que casi se rió entre el do