ERRORES QUE NO SE OLVIDAN (III)
La mansión Dervishi dormía en completo silencio, salvo por el leve zumbido del aire acondicionado. Lucy se levantó a mitad de la noche por un vaso de agua, pero, por costumbre, terminó caminando por el pasillo rumbo a la habitación de una de sus hijas. Tal vez solo para asegurarse de que todo estuviera en orden. Aunque Kiara estuviera a punto de cumplir dieciocho, para Lucy seguía siendo su bebé. Igual que Aria, su melliza, y Zahir, su pequeño de seis años que aún