Elio la observó como si de pronto no reconociera a la mujer que lo crió.
El tono de su madre, tan frío, tan calculador, lo hizo sentir como un extraño en su propia vida.
—¿Madre… cómo puedes decirme eso? —dijo en voz baja, incrédulo—. ¿Acaso no te das cuenta de lo que estás diciendo?
—Lo que te digo es por tu bien —interrumpió Roxana con tono autoritario—. Laura viene de una familia poderosa; puede abrirte muchas puertas. Ella te dará estabilidad, respeto, futuro. Esa tal Cristina solo te distr