Él apretó los puños sobre sus rodillas, luchando contra los recuerdos que lo asaltaban. Cinco años atrás, su orgullo y sus errores habían destrozado lo que más amaba. El dolor lo atravesaba ahora con más fuerza que nunca.
—Siento lo que hice en el pasado, Cristina… —Su voz se quebró apenas. Bajó la mirada, reconociendo su culpa—. Sé que mis padres no fueron amables contigo, y yo decidí ignorarlo. Permití que te humillaran, que te lastimaran… y no hice nada.
Cristina tragó saliva. Sintió la opre