– El Espejismo y la Partida
Mientras en la casa de los padres de Cristina reinaba una paz cálida y esperanzadora, la realidad se tejía con hilos mucho más oscuros a pocos kilómetros de allí. En una habitación de un motel de baja categoría, lejos de los lujos a los que estaba acostumbrada, Clara observaba a través de la ventana cómo la ciudad se iluminaba.
En su mano sostenía un informe de confirmación. Todo había salido a la perfección. El soborno al oficial de migración —un hombre con deudas