– Un brindis por la libertad
El sol de la tarde bañaba la sala de la casa de los padres de Cristina con una luz dorada y reconfortante. El ambiente, que apenas unas horas antes estaba cargado de terror y paranoia, se había transformado por completo tras la llegada de Rubén. Cuando él entró por la puerta y compartió los hallazgos del aeropuerto —las pruebas biométricas, el manifiesto de vuelo y la confirmación de que Clara estaba cruzando el océano—, fue como si una pesada losa de granito se hub