– La caída de la matriarca
La mañana amaneció gris, con una neblina espesa que envolvía los jardines de la mansión Caruso, como si el clima presagiara la tormenta que estaba por estallar puertas adentro. Óscar ya estaba sentado en el sofá principal de la sala. Frente a él, una taza de café humeante permanecía intacta mientras sus ojos recorrían las noticias en el periódico, aunque su mente estaba a kilómetros de distancia, enfocada en el sobre que descansaba sobre sus rodillas.
Roxana bajó las