—Está bien, está bien. Cuídate, Elio —dijo Rubén, dándose la vuelta y caminando hacia la salida.
Rubén salió al aire fresco de la noche, esperando que el valet trajera su auto. En ese preciso momento, un taxi se detuvo frente a la entrada y de él bajó Paula, luciendo espectacular. Rubén se quedó congelado por un segundo.
—¿Paula? ¿Qué haces aquí?
Paula lo miró de arriba abajo con desprecio. —No tengo por qué darte explicaciones, Rubén. Pero ya que preguntas, solo me intriga saber qué hace el fl