– El último brindis y el beso de la traición
El ambiente en el club privado era una amalgama de humo de habano, el tintineo constante de los hielos contra el cristal y el murmullo de voces bajas que discutían negocios y tragedias personales. En un rincón, bajo la luz mortecina de una lámpara de diseño, Elio Caruso y Rubén Colmenares compartían un espacio que, apenas unos días atrás, habría sido un campo de batalla.
Elio ya estaba sumergido en las profundidades de la embriaguez. Sus ojos, antes