– Legados de Cristal
El silencio que siguió a las palabras de Óscar sobre Roxana era tan denso que parecía ocupar espacio físico en la habitación. Elio observó a su padre, notando las arrugas de cansancio que solo la decepción profunda puede grabar en un rostro. La mención de que Roxana no era la mujer que aparentaba ser, y que incluso su propia adopción había sido una pieza en un tablero de ajedrez, golpeó a Elio con una fuerza renovada.
—Papá... —Comenzó Elio, dejando los documentos sobre la