– El fin de un contrato, el inicio de un deseo
La tensión en la oficina de Cristina se podía cortar con un hilo. Paula, con esa arrogancia que la caracterizaba, no perdió ni un segundo en marcar su territorio frente al recién llegado. Se adelantó dos pasos, acomodándose el cabello con un gesto ensayado y clavando su mirada en los ojos de Rubén.
—Mucho gusto —dijo Paula, extendiendo su mano con una elegancia forzada—. Mi nombre es Paula Bianchi. Y por si no te lo han dicho, soy dueña de todo est