– La verdad en el suelo
El clic de la puerta cerrándose tras Cristina resonó en la inmensidad de la sala de juntas como el veredicto final de un juez. Óscar Caruso se quedó solo, sentado en la cabecera de la mesa, rodeado por sillas vacías que parecían espectros de los socios que acababan de marcharse.
El silencio volvió a envolverlo, denso y cargado de electricidad estática.
Óscar bajó la vista hacia sus manos, que aún descansaban sobre la carpeta de cuero marrón. La superficie estaba tibia po