Capítulo 13 — El regreso
Cinco años habían pasado desde aquella huida.
El reloj marcaba las once de la mañana y el sol se filtraba por las cortinas de lino marfil, iluminando la elegante suite presidencial que Rubén le había regalado a Cristina. Desde ese lugar, en lo alto de uno de sus hoteles, ella había reconstruido su vida con paciencia y esfuerzo.
Sentada frente a su computadora portátil, con una taza de café ya frío a un costado, Cristina repasaba unos informes mientras sus dedos volaban