Estaba desesperada, sola, muerta de hambre. No te quería. Iba a regalarte o a dejarte en una iglesia. Yo… simplemente le di una solución.
—¿Me… adoptaste?
Roxana lo miró fijamente.
—Te compré, Elio. Te compré como se compra una inversión a futuro. Le pagué lo suficiente para que desapareciera y nunca volviera a buscarte. Fingí el embarazo, usé almohadillas, me fui de viaje los últimos meses… y luego regresé contigo en brazos. El "bebé milagro" prematuro.
Elio sintió que algo se rompía dentro de