—Estás ocultando algo.
La voz de Elena era tranquila.
Demasiado tranquila.
Luca no respondió de inmediato.
Lo cual…
era suficiente respuesta.
—Dijiste que este mundo no perdona los errores —continuó ella.
Un paso más cerca.
—Entonces deja de tratarme como si lo fuera.
Su mirada se posó en ella.
Afilada.
Mirando.
—No te lo estoy ocultando —dijo él.
Una pausa.
—Yo decido cuándo estás lista para escucharlo.
Apretó la mandíbula.
—Esa no es tu decisión.
—No —respondió él en voz baja—.
—Se convirtió