Alessia aún se estaba ajustando el vestido cuando se abrió la puerta.No se giró de inmediato.Estaba concentrada en el espejo: en cómo la tela se le pegaba demasiado a la cintura, en cómo el escote no le quedaba como a las mujeres más delgadas, en la silenciosa esperanza de que tal vez… solo tal vez esta noche sería diferente.Esta noche importaba.Era su evento.Su mundo.Y por una vez… quería pertenecer a él.—¿Ya terminaste?La voz de Adrian llegó desde atrás, monótona e impaciente.Sonrió levemente al ver su reflejo en el espejo.—Casi —dijo, alisando con las manos la tela verde esmeralda—. ¿Qué te parece?Por un segundo, no hubo respuesta.Ningún movimiento.Solo silencio.Entonces…Un sonido suave.Papel.Frunció ligeramente el ceño, sus ojos brillando en el espejo mientras lo veía entrar más en la habitación.No hacia ella.Ni siquiera la miraba realmente.Tenía algo en la mano.—Fírmalo.Las palabras no surtieron efecto al principio.Simplemente… flotaron.Sin peso.Sin senti
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