El primer ataque no fue ruidoso.
Fue silencioso.
Directamente.
Elena la vio antes de lo esperado.
Victoria.
Invadiendo su espacio.
Sin invitación.
Sin previo aviso.
«Cada vez es más difícil ignorarte».
La voz de Victoria era tranquila.
Cortés.
Pero su presencia no era inofensiva.
Elena no se movió.
No reaccionó.
«Te estás volviendo más audaz», respondió.
Una leve sonrisa.
«Tengo que serlo».
Una pausa.
«Te hiciste muy visible».
Silencio.
Porque eso…
Era cierto.
«Tú publicaste esas historias», di