Abro los ojos con sobresalto y miro alrededor para respirar más tranquila al ver a Renzo dormido.
Me enderezo en el sofá junto a la cama y ahogo un bostezo, me pongo de pie para ir al baño y lavarme el rostro, para de esta manera espantar el sueño.
La noche es algo larga debido a las molestias de Renzo. Está huraño, y hastiado de estar en la cama.
¡Por Dios! Solo tiene unas horas en ella.
Solo acepta quedarse en cama, cuando se pone en pie, y se va a un lado.
Es como si estuviera lidiando con u