EL INCIO.
POV RENZO.
—¡Tú, tienes la culpa de mi desgracia!
Es lo primero que escucho, cuando contesto una llamada de mi hermana menor.
—Ahora, ¿Qué hice? —inquiero, sintiéndome confundido antes sus palabras.
—Darío me ha pedido matrimonio.
—¿Lo lamento?
—¡Renzo! —gruñe mi hermana y la escucho hipar como una magdalena.
¡Señor!
—No entiendo, ¿Es bueno o malo?
—Vino a la villa a pedir mi mano y Mamma me dejo claro que no puedo casarme con él, porque tú no estás casado.
Me paso la mano por el rost