Compruebo mi móvil de nuevo por enésima vez.
Renzo se fue hace un par de horas, y no ha regresado. Lo que me dice que la reunión salió bien después de todo.
Intento concentrarme de nuevo en mi portátil, pero me es imposible.
Me levanto del taburete de la cocina en busca de una botella de agua. Cuando llaman a la puerta.
Me acerco con curiosidad, y al abrirla me encuentro con Bianca y Darío.
—¡Hola! —Los saludo son una sonrisa, que estos no me devuelven.
—Necesitas venir con nosotros —espeta Bia