75. Ecos de muerte y el primer susurro
El hedor metálico de la sangre se mezclaba con el olor a quemado y el agua que se encharcaba en el suelo del penthouse. La lluvia artificial del sistema contra incendios fue disminuyendo poco a poco hasta quedar reducida a pequeñas gotas que rompían el silencio.
Daniel se quedó petrificado, mirando el cuerpo rígido de su tío. El agua goteaba de las puntas de su alborotado cabello negro. Su pecho aún subía y bajaba rápidamente, conteniendo los restos de una ira que no se había extinguido por com