123. Una decisión bajo las sábanas
La cabina del Maybach estaba sumida en un profundo silencio. La fina llovizna al otro lado de la ventanilla refractaba las luces de las calles de Seattle. Bianca miraba el rostro de su marido de reojo. Daniel permanecía sentado, rígido y con la mandíbula apretada. Aquel billete de avión a Sicilia realmente había perturbado su tranquilidad.
—Tira ese billete ahora mismo, Kenzo —ordenó Daniel, rompiendo el silencio. Su voz sonó sumamente plana y fría.
—A la orden, señor —respondió Kenzo desde el